No vendas con hambre

El día de ayer un compañero en la oficina me comentaba sobre un cliente que solicitó la cotización de sus servicios en redes sociales porque “quería cambiar de agencia”. ¿La razón? No la aclaró pero la plática entre él y yo derivó en la misma queja de todos: “internet no funciona” y, “los clientes no quieren invertir”.

Es una historia que vivo en carne propia o me entero todos los días por los pasillos donde me muevo: emprendedores, dueños de negocio, empresarios, proveedores, profesionales que se dedican a lo que mejor saben hacer, su profesión pero desconocen o se olvidan que vender es un proceso que implica tomar decisiones, requiere esfuerzo, que te involucres; tiempo y además dinero si quieres que avance más fluido y más rápido.

Por eso quise compartirte esta publicación reciente de un colega, Nacho Ferrer. Anticipo la advertencia para los lectores sensibles al “francés” expreso —típico de él pero lo admiro y respeto por lo fresco y desgarbado que es al decir la cosas—. Desde mi muy personal punto de vista coincido con todo que dice.

Mi intención y propósito al publicarlo son dos cosas:

1. Mover conciencias, reflexionar. No importa si somos clientes o proveedores y

2. Hablarte con la verdad desnuda y clara como siempre procuro hacerlo.

“Es que suenas a viejo” me diría alguna vez mi sensei, “eres como muy propio para hablar/escribir”.

Llegó la hora de ser un poco más atrevido, claridoso. La verdad aunque duela, sin ser grocero. Solo francote. Como somos acá en el norte. Así que aquí tienen.

 

No vendas con hambre

“Es imposible venderle al 100% de las personas. Es más, hasta al 50% de los leads está en chino. ¡Pongámoslo en nuestra cabeza!

No todas las personas que te hablan por redes sociales te van a comprar. No puedes “agüitarte” (desanimarte, sentirte triste) si te dejan en visto.

No puedes molestarte si solo te preguntan por “info”.

Muchos dueños de negocio dicen que las redes no funcionan para su negocio porque les llegaron 5 clientes potenciales y ninguno les compró.

Se agüitan y mientan madres porque tuvieron que hacer un “chingo de chamba” hablándole a 5 personas.

¡Es imposible! Es un juego de números. Necesitas hablar con 100 personas para que 5 te compren (puse números a la brava, no se tomen a pecho las estadísticas).

 

Si quieres que el 100% de los prospecto te compren y basas tu valor personal en ese resultado, te vas a llevar un “putazón”.

  • Haz cosas para mejorar ese porcentaje.
  • Ofrece bonus.
  • Ofrece sensibilidad de tiempo.
  • Ofrece un valor 10 veces mayor de lo que cuesta tu producto.
  • Da 10 mil para obtener mil.
  • Habla con cientos de prospectos.
  • Ayúdalos y aprende de lo que te dicen.
  • No vendas con hambre.
  • No te agüites si te dejan en “visto”.
  • Sigue trabajando.
  • Dale con todo.

 

A los clientes diles que pongan un local en una plaza comercial y entienden perfecto que la gente entra y no compra. Diles que pongan un espectacular en una avenida y entienden que el 90% de quien lo ve no es ni [siquiera] su cliente.

¡Ah! pero mandaron 5 mensajes y “‘nadie compró’, esto de Facebook es una ‘mamada'” jajaja

Ya en serio, creo que nos falta educar y ser auténticos con nuestros clientes para que vayan tomando las dimensiones del marketing.

Nacho Ferrer.


Gracias Nacho.

No vendas con hambre“ es una frase que, como he dicho en otras ocasiones, muestra desesperación y la desesperación “apesta a kilómetros”, repele, crea desconfianza.

 

“Nunca demuestres cuán desesperado estás por conseguir la venta. Las personas lo huelen, generas miedo, desconfían de las personas desesperadas”.Haz click para twittear

 

Aunque a veces el hambre te impulsa a tomar acción, querer vender con desesperación nos vuelve impacientes, explosivos y eso provoca muchas veces que nuestra calidad de atención al cliente no sea la adecuada. (¡Ah! Eso de la “atención al cliente” es ooootro tema).

Si ya estamos haciendo lo que nos gusta, el ejercicio de nuestra profesión, dediquémosle el tiempo necesario a nuestros clientes de la misma manera que nos gusta nos dediquen a nosotros tiempo y atención.

Que nuestra calidad de atención se vuelva un distintivo inigualable entre los miles de negocios que venden lo mismo que nosotros. Y recuerda: no te agüites y jamás vendas con hambre.

¿Te gustó lo que leíste? Comparte y comenta. Nos leemos en el próximo.

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